
La historia del Puerto podría ser contada como la de un viaje en continuo desplazamiento hacia el mar. Hace siete siglos, el nacimiento del Puerto se confunde con el de la propia villa de Bilbao.. Ayudados por la marea, los pequeños barcos de la época conseguían remontar hasta el Casco Viejo las aguas de la ría, para descargar y cargar las mercancías en el mismo centro de la ciudad. En aquellos años, y durante varios siglos, el Puerto actuó sobre todo como puerta de salida al exterior de las mercancías procedentes de Castilla y el valle del Ebro.
Pero el propio desarrollo económico e industrial de Bilbao obligó a la realización de obras, aguas abajo de la ría, que permitiesen el acceso de buques de mayor calado hasta los cargaderos de mineral y hasta las empresas siderúrgicas que iban naciendo en torno al Nervión. En 1887, la Junta de Obras del Puerto realiza la primera gran obra portuaria, la construcción del Muelle de Hierro de Portugalete, que elimina definitivamente los problemas de acceso a la ría para el tráfico de buques.
Y es en 1902 cuando se inaugura una obra fundamental para el desarrollo futuro de la actividad portuaria: el Puerto Exterior, una gran lámina al abrigo del Dique de Santurtzi y el contramuelle de Algorta.
El Puerto ha llegado al mar, y el mar le permite crecer hasta convertirse en uno de los grandes puertos del continente. Al abrigo de los diques del Puerto Exterior, se iran construyendo espigones y muelles hasta completar su total aprovechamiento en 1994. Unos años antes, en 1985, se cierra el Abra Exterior con la construcción del dique de Punta Lucero, cuyas terminales para productos petrolíferos completan la oferta de servicios portuarios.
Así, en 1985, el puerto comienza a planificar la estrategia para su crecimiento futuro, y este futuro es el de un puerto que, sin olvidar su vocación industrial, apuesta por la actividad comercial. Para ello, es necesario contar con suficiente agua abrigada, longitud de muelles de atraque con calados adecuados y grandes superficies que permitan llevar a cabo operaciones de manipulación con altos rendimientos.
La ampliación del Puerto se inició en 1993.. Con la finalización de la primera fase, en 1998, se incrementó la superficie terrestre en 150 hectáreas y casi 1 kilómetro adicional de línea de atraque con calados de 20 metros.
La demanda de superficie terrestre sigue siendo alta y por este motivo la construcción de nuevos muelles continuará a un fuerte ritmo para conseguir que el Puerto de Bilbao reúna todas las condiciones que se exigen a un puerto moderno.
Pero además, gracias al traslado de la actividad portuaria a la desembocadura del Nervión, la metrópoli ha recuperado terrenos con un alto valor estratégico desde el punto de vista urbanístico.
El ejemplo más claro de estos beneficios para la ciudad es el de Abandoibarra, en el centro de Bilbao. En esta zona, los terrenos liberados por la Autoridad han hecho posible una ordenación racional con amplias posibilidades. Abandoibarra es hoy el gran espacio de oportunidad de Bilbao en el cual se está configurando el nuevo Centro de Negocios de la Villa, junto a la Ría y flanqueado por el Museo Guggenheim y el Palacio Euskalduna.
El impacto de este nuevo desarrollo ya se está dejando notar en las calles de Bilbao. Desde la inauguración del Museo Guggenheim, la imagen de Bilbao como ciudad industrial y financiera está incorporando una nueva faceta: la de punto de destino de un turismo internacional atraído por la oferta cultural.
El Puerto, gracias a esta transformación, ha incrementado su oferta de servicios al constituirse en escala para los cruceros de pasajeros que realizan singladuras por las costas de la Europa Atlántica, haciéndose un hueco en las rutas turísticas que hasta ahora quedaban fuera de su alcance.
Una vez más, y después de casi siete siglos de existencias paralelas, la Ciudad y el Puerto siguen demostrando que, al igual que en el pasado, su presente y su futuro se encuentran estrechamente unidos.