
Las autopistas del mar se configuran como los trayectos óptimos entre dos puertos en términos de viabilidad, rentabilidad y plazos de entrega, con respecto a ese mismo trayecto por carretera. Nacen en un entorno favorable auspiciado por la normativa y la voluntad política de la Unión Europea, ante el continuo crecimiento de los tráficos por carretera y la necesidad de encontrar alternativas medioambientalmente más sostenibles, así como frente al alto coste que los peajes europeos suponen para los transportistas por carretera.
En la actualidad, y dentro de la política comunitaria, la promoción de las líneas de Shortsea shipping representa una prioridad. Su programa INTERREG III tiene como objetivo impulsar la creación de estas nuevas líneas de navegación en Europa en el espacio atlántico al tiempo que fomenta las ya existentes. Considerando los puertos existentes en la fachada atlántica española, el Puerto de Bilbao supone un emplazamiento óptimo como punto de origen o destino de una autopista del mar con la Europa Atlántica, entorno que absorbe ya la mitad del tráfico marítimo del puerto de Bilbao.
Este resultado es la conclusión extraída del estudio liderado por el Gobierno Vasco y la Comunidad Portuaria, al amparo del programa INTERREG III. El estudio, cuyo objeto es la promoción de las autopistas marítimas en el Arco Europeo ha realizado un exhaustivo análisis de la viabilidad de este tipo de tráfico concluyendo que las rutas existentes entre el puerto de Bilbao y los puertos de Brujas y Dunkerque reúnen los requisitos de calidad estipulados por Europa para detentar la categoría de autopistas del mar.
La viabilidad de una autopista de mar depende tanto de factores de ubicación geográficos, como de características propias del puerto, pasando por los requerimientos del mercado. El estudio considera inicialmente viables los tramos marítimos superiores a 450 millas, con un volumen de unas 15.000 plataformas al año y con una excelente red de comunicaciones desde el puerto a las redes transeuropeas de autopistas y ferrocarril.
Del mismo modo, entre las características propias de la terminal, los muelles deben contar con una línea de atraque de 250 m., un calado superior a 8 m., una rampa ro-ro de doble calzada, grúas portainer, un sistema administrativo sin trabas aduaneras y una garantía de al menos dos salidas semanales. Todas estas características definen al Puerto de Bilbao.
Con un calado de 25 m., una longitud de muelle de 900 m. tras la finalización del Muelle A3, y un rápido acceso a las redes ferrovoiarias y viarias de transporte, que también continúan experimentando constantes mejoras, Bilbao aprueba con creces el examen europeo. A ello se suma la existencia de la plataforma electrónica 'e-puertobilbao', un sistema informático integrado que permite una comunicación rápida y directa entre todas las partes. La zona de influencia o hinterland más favorable en cuanto a tiempos de entrega es el restringido a un radio de influencia de 300 km. del puerto, es decir, el formado por las provincias de Álava, Asturias, Vizcaya, Burgos, Cantabria, Guipúzcoa, Rioja, Navarra, Palencia, Soria, Valladolid y Zaragoza.
Si bien cualquiera de las dos opciones se presenta como muy viable, el caso del eje Bilbao – Brujas es la opción más contemplada por los operadores, como lo demuestra el hecho de que ya existan 17 líneas en el Puerto de Bilbao que operan en este recorrido. En este trayecto los plazos de entrega se equiparan a los del transporte por carretera con el valor añadido de suponer unos ahorros para los transportistas que oscilan entre el 12% y el 25%. Las estadísticas señalan que esta autopista del mar por si sola provocaría una reducción en el tráfico rodado por el paso de Biriatou de 900 camiones a la semana, cumpliendo así sus objetivos primeros: la disminución del tráfico en las carreteras europeas y, por consiguiente, su impacto medioambiental. Todo ello, además, a un menor coste.